Las ETS son un problema cada vez mayor. De acuerdo con la OMS, cada día se registra cerca de un millón de nuevos casos considerados "curables". Sin embargo, no solo afectan a la persona que la tiene si no también puede afectar a los más pequeños. Se estima que en 2016 aproximadamente hubo unas 200000 muertes fetales y de recién nacidos.
Las ETS tienen su origen mucho tiempo atrás, a finales del siglo XV, en la época del descubrimiento de América.
En el siglo XVIII y XIX, el mercurio, el arsénico y el azufre eran los fármacos que se usaban para tratar las enfermedades venéreas. El empleo de estas sustancias dio lugar a serios efectos secundarios, con un desenlace en el que muchas personas encontraban la muerte por envenenamiento.
Estas enfermedades no tuvieron cura hasta el siglo XX cuando Alexander Fleming descubrió la penicilina.
